Basta de publicitar la ilegalidad

La conducta que han decidido adoptar algunos medios de comunicación de la ciudad publicitando a la ilegal Uber es de una gravedad sin precedentes. El nuevo Código Civil pone límites a este tipo de promociones.


La conducta que han decidido adoptar algunos medios de comunicación de la ciudad publicitando a la ilegal Uber es de una gravedad sin precedentes. No conformes con ello van más allá, y de forma irresponsable utilizan a sus periodistas para que en cámara expliquen a los televidentes cómo bajar y utilizar la aplicación, sin importarles que semejante acción no hace más que poner en riesgo la seguridad de los ciudadanos.


Sabido es que el servicio público en Rosario está regulado. Que la cantidad de taxis habilitados es proporcional al número de habitantes. Que la tarifa sale de un estudio de costos y que una vez que lo aprueba el Concejo Municipal es inalterable hasta tanto ese cuerpo legislativo vuelva a debatir otra actualización.


En el sistema de taxis están debidamente identificados tanto los choferes como las unidades y sus titulares. Existe un registro de conductores y de propietarios de licencias que es de acceso público, puede encontrarse en la página web de la Municipalidad.


Ante cualquier inconveniente que el pasajero tenga arriba de un taxi existe la línea de reclamos 147 donde pueden radicarse todo tipo de denuncias. Si se trata de algo considerado grave el vehículo es interceptado de inmediato por personal de Fiscaliación, de lo contrario el conductor es citado por la Secretaría de Servicios Públicos para hacer su descargo.


Nada de lo arriba expuesto brinda Uber. La tarifa se regula por oferta y demanda, cuando hay pocos coches disponibles el valor de del viaje se cuadriplica. A los conductores, que en su mayoría no cuentan con carné de conducir profesional, no los conocen ni los de Uber. Ni los autos, ni los choferes están identificados por el municipio.


El jueves 25 de marzo los conductores del noticiero del mediodía de Canal 3 instruyeron a sus televidentes para bajar la aplicación de la ilegal Uber y les explicaron con lujo de detalles cómo usarla. Semejante acto de irresponsabilidad no hace más que poner en peligro a parte de la sociedad induciéndola a consumir un servicio que no le da absolutamente ninguna garantía. Es jugar peligrosamente con la seguridad de los habitantes de esta ciudad que ya bastante golpeados vienen en esa materia.


El otro canal de aire de la ciudad también exhibe en su pantalla la publicidad de la ilegal norteamericana. Telefé Rosario lo hace, hasta ahora, sin involucrar a sus trabajadores de prensa, algo que obviamente no lo exime absolutamente de nada porque al igual que su competidor está induciendo a la audiencia a utilizar un servicio que la puede perjudicar sobremanera.


Ambas empresas han sucumbido ante los dólares que les aporte Uber en publicidad. Los medios se solventan mayoritariamente por los ingresos publicitarios, pero todo en la vida tiene un límite y las publicidades también lo tienen. No se puede promocionar cualquier cosa, sobre todo y si trata de un producto o servicio que no cumple con las exigencias que marca la ley.


La Argentina no tiene una Ley de Publicidad, sin embargo el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación trata sobre la información y publicidad dirigida a consumidores.


El Código prohíbe, en su artículo 1101, inciso a) la publicidad engañosa, en su inciso b) la publicidad comparativa, cuando engañosa y en su inciso c) la publicidad abusiva, la discriminatoria y la que induzca al consumidor a comportarse en forma perjudicial o peligrosa para la salud.


Está más que claro por todo lo anteriormente expuesto que aquellos medios que publicitan los servicios de la ilegal Uber están induciendo a los consumidores a comportarse en forma perjudicial o peligrosa para la salud.


Ante estas claras evidencias, es momento que los responsables de esos medios de comunicación reflexionen sobre la conducta que están adoptando y que tomen conciencia de la responsabilidad que les puede caber si algún ciudadano es víctima de un hecho grave mientras viaja en su servicio que no tiene intenciones de someterse a ningún tipo de control y cuyas característica principal es la de violar las leyes, algo que vienen haciendo en cada lugar del mundo que lograron instalarse. Los medios de esta ciudad alientan eso, la ilegalidad.


En tanto, las autoridades municipales deben arbitrar todos los medios que sean necesarios para exhortar a los empresarios de la comunicación a poner fin a ese tipo de publicidades que como queda demostrado en estas líneas no hace más que poner en serio riesgo la seguridad de los habitantes de nuestra ciudad.




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