Furibundo ataque de Gigliani a taxistas varones

Se trata de la concejala que en mayo de 2018 denunció una intimidación que nunca existió. La diatriba contra los conductores hombres se dio en el marco del “beneplácito” por el desembarco de She Taxi en Capital Federal.


Esta suerte de Guerra de los Rose que se ha desatado en el sector taxista entre mujeres y hombres lejos de aplacarse parece no tener fin. Este jueves se escribió un nuevo capítulo de esta historia de desencuentros. El escenario fue el Concejo Municipal donde se aprobó un proyecto de declaración en el que se expresa “beneplácito” porque la App She Taxi que en Rosario opera de manera ilegal obtuvo el guiño judicial para trabajar en Capital Federal. La ideóloga es la concejala peronista Fernanda Gigliani, la misma que en mayo de 2018 denunció una intimidación de taxistas que nunca existió.


Los mayores agravios de la concejala oriunda de Tandil se dan en los considerandos de su proyecto. Allí sostiene que She Taxi “busca visibilizar y ayudar a disminuir la gran brecha de cupo en la conducción de taxis y remises, donde solo el 5% de quienes manejan un vehículo de este tipo son mujeres. Que asimismo esta aplicación pretende reducir las situaciones de acoso tanto a conductoras como a pasajeras, situaciones que se repiten en todas las ciudades de nuestro país”.


“Que muchas pasajeras denuncian constantemente situaciones de acoso durante sus viajes. El informe de violencia contra las mujeres en el espacio público, del Observatorio Ni Una Menos de Mumalá, arrojó en sus resultados que el 80% de las mujeres encuestadas se sienten inseguras al transitar el espacio público y un 14% dijo haber sido acosada por un chofer de taxi o remis”, escribió.


Gigliani no aporta datos de lo que pasa en Rosario con las denuncias de acoso. Con solo consular a la línea 147 de reclamos seguramente hubiera descubierto que las cosas en esta materia no son ni por asomo como ellas la plantea. Lo grave es que con esa actitud lo único que hace es poner en duda la honorabilidad de todos los varones que manejan un taxi. Además, soslaya de manera deliberada todo el proceso de estrictos controles por el que debe pasar un chofer antes de subirse a un taxi. Siempre haciendo referencia a lo que sucede en Rosario, aunque ella parece más preocupada por lo que pasa Capital Federal.


En boca del mentiroso…


No es la primera vez que la edila peronista falta a la verdad. En mayo de 2018 denunció que un grupo de taxistas fue a las puertas del Concejo Municipal a intimidarla. El supuesto apriete era teóricamente en rechazo a su pedido de que se investigue si en la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno funcionaba una mafia que manejaba los taxis.


"No quiero hacer especulaciones. Pero era extraño que una fila larga de taxis estuviera estacionada frente al Concejo, sin subir ni bajar pasajeros. Ya le enviamos las fotografías a Mónica Alvarado (directora de Transporte) para que investigue si es una casualidad o tenemos que pensar en otra cosa", declaró por aquel entonces al diario La Capital.


Fue el propio decano de la prensa argentina quien publicó la desmentida y aclaró la situación. En su edición web de 16 de mayo se lee: "Fue una confusión". Así explicó a La Capital Ricardo Ferraro, responsable de los taxis que esta mañana estacionaron frente al Concejo Municipal y que la concejal Fernanda Gigliani sospechó como un acto intimidatorio. En realidad, no fue más que el habitual cambio de turno que hacen en el lugar los choferes de los coches.



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