Maltrato y acoso, la faceta oculta de She Taxi

En el sector es un secreto a voces que todo lo que se pregona en público puertas adentro no se pone en práctica. Portada Taxi obtuvo el valiente testimonio de una taxista que contó todo lo que debió padecer mientras formó parte del staff.

En el sector taxista es un secreto a voces que todo lo que pregona en público la dueña de la aplicación She Taxi, María Eva Juncos, puertas adentro no lo pone en práctica, muy por el contrario. Acoso laboral, mal trato, lista negra y hasta expulsiones arbitrarias, son prácticas habituales por parte de la creadora de la app que realiza despacho de viajes sin respetar la ordenanza que regula ese servicio. Si bien todo esto es conocido, nadie hasta ahora se había animado a denunciarlo públicamente. Portada Taxi obtuvo el valiente testimonio de la taxista Verónica Enrique que con lujo de detalles contó lo que debió padecer mientras formó parte del staff de choferes.


Todo comenzó con un viaje pedido por la aplicación en la que Enrique no se sintió segura y tomó la drástica medida de bajar al pasajero. “Acepto un viaje cuyo nombre de la usuaria era Marcela, pero resulta que ser que quien sube es un hombre. Cuando le hago notar esto él me dice que se trata de su novia, pero que siempre usaba la aplicación porque las mujeres manejan mejor y cosas así, a lo que le sugerí que se la bajara él así aparecían sus datos”.


La conductora contó que fue tal el nivel de acoso por parte del joven pasajero que decidió dar por finalizado el viaje y le pidió que se bajara. “Esa misma noche Juncos me llamó más de ocho veces para recriminar mi actitud y para amenazarme con que me iban a sacar la chapa”.


Enrique contó que pese a las explicaciones que le dio, con el paso de los días Juncos no dejó de acosarla ni de amenazarla, al tiempo que la acusaba de discriminar al pasajero por ser hombre; e insistía una y otra vez con que me iban a quitar la licencia del taxi. “Fue tan grande la presión a la que me sometió que en un momento le dije: si querés que me vaya decímelo. Ella me respondió que la decisión era mía. Viendo que la cosa no daba para más tomé la decisión de alejarme”.


No tan seguras

Uno de los argumentos que más esgrimen las She conductoras para avalar la forma en la que trabaja la aplicación es que ellas se sienten más seguras. Incluso más de una ha confesado que durante el turno noche trabaja con el cimbel apagado. Sin embargo, muchas de ellas han tenido que soportar momentos bastante desagradables durante viajes que fueron pedidos por la aplicación. Estas situaciones no se dan con tanta frecuencia, pero que cuando suceden hacen lo imposible por ocultarlas.


“Para un Día del Amigo en la zona del Palomar suben dos mujeres que estaban muy alcoholizadas. Según la percepción de una de ellas, corría demasiado rápido el reloj. Iban a zona norte, pero nunca llegamos a destino. Como la discusión seguía, opté por decirle que si no confiaba en el funcionamiento del reloj se bajara y se tomara otro taxi. Se bajó pero antes me pegó una trompada”, contó Enrique.


Lo más llamativo del hecho es que cuando ella cuenta lo sucedido e informa a la aplicación que se dirigía a la Comisaría 2ª a realizar la denuncia, Juncos la llamó por teléfono para pedirle que no la hiciera. Es más, según contó, envió a una conductora a la seccional para persuadirla, pero la denuncia ya había sido radicada. “Queda más que claro que a ella las conductoras les importa nada, tampoco la cuestión de género, ella solamente quiere cuidar su negocio por eso protege más a los pasajeros que las taxistas, por eso no quería que yo hiciera la denuncia”, indicó.


No es gratis

“La aplicación es gratuita tanto para las pasajeras como para las conductoras que deseen utilizarla y su creadora no percibe ingresos por las descargas ni los viajes, aclaró, para diferenciarse de app globales como Uber o Cabify”, publicó la web de la agencia de noticias Télam en mayo de este año.


En los hechos esto no es así, se les pide a las conductoras una colaboración. Mientras Enrique fue parte de She Taxi depositaba 100 pesos todos los meses a la cuenta que Juncos tiene en Mercado Pago en concepto de colaboración.


“No tengo idea cuánto estará pidiendo ahora. Yo se lo depositaba en su cuenta, pero ella además tenía una chica que pasaba a cobrar por el domicilio de cada una de las que no tenían Mercado Pago”.


En ese misma entrevista Juncos echó mano a una estrategia que le viene dando muy buenos dividendos, la de señalar de acosadores a todos los taxistas varones.


“El desarrollo de la aplicación She Taxi se topó con la resistencia de género y económica del sistema de vehículos de alquiler. Nació en 2017 con el fin de resolver una problemática de las usuarias: el acoso de taxistas varones”.


Lo que no explica Juncos en esa entrevista, ni en ningún otro lado, es que en Rosario las únicas habilitadas para el despacho de viajes son las empresas de radiotaxis. No cuenta que Movi Taxi, la única app habilitada, posee la opción para que el usuario o la usuaria puedan solicitar una mujer al volante.


Tampoco habla del aceitado mecanismo de control que el municipio tiene sobre los taxistas y las taxistas. Lo que hace que ante cualquier inconducta el responsable deba dar explicaciones de su proceder.


Expulsiones y reincorporaciones

La app que comanda Juncos no cuenta con un esquema de sanciones que sea claro y acreditable para las conductoras. Eso hace que tenga una dinámica de funcionamiento inquisitivo y autoritario. Es por eso que los castigos y los bloqueos a las conductoras son una constante, y en la mayoría de los casos se da sin motivos aparente. Cuando, según el criterio de la mandamás de She Taxi, la falta que se comete es grave, o lo que es peor, cuando alguna de las chicas desafía su autoridad, es expulsada de la aplicación sin posibilidad de retorno.


Eso fue exactamente lo que sucedió con Valeria Tolosa, allá por 2019. La conductora fue acusada de alcohólica y echada de manera arbitraria e infundada de la aplicación. También debió soportar calumnias a través de las redes sociales, además de las amenazas de hacerles quitar las habilitaciones tanto a ella como a la titular de la licencia (RA 0890) Diana Graziosi.


Tolosa no se quedó de brazos cruzados y tras intimar a She Taxi mediante una carta documento debió ser reincorporada. “Atento de haber sido notificada verbalmente por usted de que se suspendería mi acceso a la aplicación sin causa justificada de tal extremo; la intimo por el plazo perentorio e improrrogable de 48 horas proceda a restablecer mi acceso bajo apercibimiento de realizar denuncias y/o acciones legales que correspondan”, puede leerse en el tramo más destacado del escrito.


Estas son tan solo algunas de las tantas consecuencias que deja entre las taxistas el manejo autoritario con el que se desenvuelve la dueña de la app que tiene entre sus filas únicamente a conductoras mujeres. Es vox pópuli que todas en algún momento fueron sancionadas, muchas de ellas bloqueadas por largo tiempo. El interrogante que surge es ¿por qué soportan semejante maltrato?







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